Cuando éramos novios me decías que hasta te daba un poco de asco darme un beso en el culo, mi amor. Ahora ya no quieres salir de ahí

En cierta ocasión te pedí que me dieras una mamada en el culo, mi amor, que le perdieras el asco. Recuerdo que me lo lavé muy bien, con jabón Palmolive, que es el único que no te irrita la piel. Incluso me metí el jabón en el culo, que se me resbalara hasta el intestino. Esto tú no lo sabías. Ya cuando salí del baño, lo intentamos, pero te siguió dando un poco de asco. Dos días después lo volvimos a intentar, esta vez así, sin lavarme el ano, y tú, por primera vez, me metiste tu lengua en mi pared anal. ¡Fue muy rico! ¿Te acuerdas de eso? Te lo pregunto porque pues mira lo que son ahora las cosas: ya no quieres desprenderte de mi culo, ya solo me la quieres meter por ahí y pues yo ya no te puedo seguir el ritmo, porque me has destrozado mis paredes anales, tanto que tengo que usar un pañal, a mis 26 años.