La cajera del Seven Eleven sí sabe cómo debe atender a sus clientes: abriendo muy bien la boca y tragándose toda la MACANA

Y eso que al principio se hacía de la boca chica la cabrona, que no, que me olía muy feo el pito, que no le gustaba el sabor, que si se iban a enterar, que si qué iba a pensar yo… en fin. Pero como pueden ver, después no se quería desprender de mi bichola: al parecer solamente se hacía del rogar la negrita.

  • Chacón dice:

    Que ricura esa puta